viernes, 2 de febrero de 2018

Perfil laboral del Criminólogo

El origen etimológico de la palabra criminología, proviene del latín criminis que significa crimen y del griego logos –tratado, estudio- es decir, el estudio del crimen-delito. Se observa la amplitud del concepto y lo abarcativo del mismo aunque no se concreta, como muchos piensan, al delito –conducta tipificada en el código penal- sino a todos los actores que conforman un hecho criminal, víctima, victimario, control social y ambiental, así como los efectos y daños a nivel individual, familiar, social y cultural a través de los diversos niveles de interpretación del hecho delictivo, que van desde el análisis individual, es decir del criminal, del conductual, que se refiere al crimen, así como del último, pero no menos importante, el nivel de interpretación general, siendo el de la criminalidad.
En cada uno de estos niveles de interpretación y análisis exhaustivo de cada uno de ellos para lograr un conocimiento amplio y pleno de los factores, causas, móviles y condiciones que dieron origen a la conducta criminal y poder neutralizar y atenuar  misma y con ello estar en posibilidades de la prevención de futuras conductas similares, así mismo, poder conocer los efectos perniciosos y daños que trajo consigo dicha conducta y los alcances que tienen los diversos medios de control social con los que cuenta el estado y la sociedad para contrarrestar, atender y evitar la continuidad de tales conductas.
Una vez precisado el origen del vocablo, una definición del concepto de criminología y parte de sus métodos de análisis y estudio del hecho criminal, especificaré aquellas áreas y la función específica que desempeña el criminólogo a la hora de implementar y aplicar sus conocimientos en las diversas áreas laborales.
Primero, el devenir del criminólogo y su perfil le hacen necesario tanto en áreas públicas, como privadas, las primeras y por motivos de la naturaleza del objeto de estudio de la criminología lo remiten a aquello con lo que cuenta el estado para contrarrestar los hechos criminales, con sus distintos elementos que conforman engranajes que actúan en diversos tiempos, pero que todos conforman un “Aparato de Justicia”, la primera de las etapas es uno de los conceptos y estados más anhelados por toda sociedad, el de la Prevención Delictiva, y no por nada es este uno de los estados sociales más “implacablemente” buscados, dado que se refiere a la anticipación y evitación de las conductas criminales, y para ello el estado y los diversos niveles de gobierno cuentan con diversas unidades de prevención del delito, o por lo menos en nuestra entidad si cuenta,  que tienen a su cargo la implementación de programas, proyectos, estrategias, etc., mismas que a través de un análisis e investigación de tipo social podrán atender las necesidades en este rubro, el criminólogo con los conocimientos objetivos y científicos que posee con respecto a los diversos tipos de conducta criminal, las distintas modalidades de violencia y sus efectos, factores, causas, condiciones y móviles que dan lugar a los hechos delictivos, cuenta con todos los elementos para un más adecuado y enfocado abordaje que den mejores resultados con conocimiento de causa, actualmente son muchas las necesidades en este rubro y pocas o estériles las políticas implementadas para cumplir con este objetivo, a su vez las necesidades de informar de manera precisa, sensibilizar e implementar estrategias en tópicos como drogadicción, violencia y sus diversas modalidades, estructurando luego del análisis programas que atiendan la necesidad de una población específica desde instituciones que cuentan con la estructura organizacional para dichos fines.
Otro de los puntos medulares de esta etapa preventiva y sitio donde la aportación respecto a fenómenos específicos de la delincuencia, hacen necesaria la presencia del criminólogo, relacionado con la de creación de leyes, normas y políticas criminológicas, misma que es llevada cabo por uno de los poderes de gobierno, el legislativo, que ejerce lo que se denomina como Individualización legislativa, y que se materializa con la creación de normas y políticas que atenúen y eviten la comisión de conductas delictivas  a través de la Prevención General del delito, misma que consiste en persuadir a aquellos individuos que intenten llevar a cabo una conducta criminal con la consecuencia de hacerse acreedor a  una pena o que se implemente un programa que atienda una necesidad social y atenué o detenga la proliferación de conductas criminales, actualmente el estado en su afán de buscar soluciones -aunque la mayoría de las veces mediáticas- para lograr y hacer efectiva la prevención se ha enfocado al aumento indiscriminado de penas y criminalización de conductas, dejando de lado la atención de las causas que generan el aumento de hechos delictivos, el criminólogo cuenta con los conocimientos para lograr auxiliar con sus conocimientos a atender estas causas, porque conoce, investiga, analiza, estudia y aborda desde su instrucción los orígenes de las conductas delictivas, por lo que es necesaria la aportación en dicho ámbito, y no quedar a expensas de un sesgo en el abordaje y conocimiento de los fenómenos delictivos, complementando y abonando a una de las más grandes necesidades sociales, haciéndolo de manera científica, ética y profesional, auxiliando en el análisis, investigación, creación e implementación de las políticas en materia preventiva y criminológica.
  En lo que se refiere al ámbito privado la demanda de profesionistas que tengan los conocimientos y perfil necesario para proveer de uno de los rubros más sensibles en materia de seguridad, específicamente la detección de riesgos y amenazas, minimización de pérdidas, control de personal, resguardo de información, entre otros, ha ido en aumento, actualmente empresas del ramo comercial, de servicios, minero, etc.  Cuentan dentro de su plantilla laboral con criminólogos, recientemente también hay profesionistas de esta naturaleza inmersos en los procesos de reclutamiento de personal, trabajando de manera coordinada con los departamentos de psicología quienes se encargan de la selección. Donde exista la necesidad de seguridad y protección patrimonial, humana o de información,  habrá un criminólogo para proveer de la misma, con conocimientos precisos y herramientas que cubran esas necesidades, la Criminología Corporativa otorga al criminólogo de los conocimientos necesarios en esta materia.


Una vez que la integración del cuerpo del delito ha sido científica y objetivamente constituida, los elementos que han tenido una debida comprobación y vinculación con los autores intelectuales y materiales, y si estos han sido aprendidos, se auxilia al juzgador en esta etapa que se denomina como la Administración e Impartición de Justicia y poder  realizar un análisis de manera individual del individuo que se tiene como responsable, para aportarle elementos claros respecto al grado de participación del sujeto en el hecho criminal, la veracidad y honestidad del mismo, conocer y proporcionar elementos respecto la capacidad criminal, adaptabilidad social y consecuentemente su índice de estado peligroso y versatilidad criminal, mediante el análisis de la personalidad del sujeto y con conocimientos propios de la Criminología Clínica, esta necesidad, no sólo es en el ámbito penal, sino también en ámbitos familiar, civil y laboral, que también necesitan la claridad de estos términos, aunado al riesgo de violencia, esta función realizada por el juzgador es de vital importancia, dado que es parte de la Individualización Judicial, columna vertebral del aparato de justicia y por ende la necesidad de conocimientos especializados en diversos rubros que aporten los elementos más objetivo posible y coadyuven en este apartado que es donde se materializa parte de la esencia de la prevención general del delito y se restaure el clima de Justicia y legalidad.
Por último y no menos importante es lo que refiere a la Reinserción Social o Individualización Ejecutiva, siendo uno de los elementos con los que cuenta el estado y su aparato de justicia para realizar la prevención especial, con el análisis científico de la personalidad de los individuos privados de la libertad y que han sido puestos a disposición de algún centro de reinserción social, para conocer todos aquellos factores, causas y móviles que hicieron proclive al individuo a cometer la conducta criminal, aportando conocimientos científicos respecto a la constitución, temperamento, disposición, predisposición y aptitudes, entre otros, y poder incidir en el individuo mediante medidas pertinentes e individualizadas de tratamiento integral, salvaguardando los derechos y garantías fundamentales en aras de una debida reinserción y reintegración a una vida en sociedad útil y productivamente activa, y con esto evitar la reincidencia delictiva, estos centros de detención no sólo se refieren a los adultos, en materia de menores infractores son igualmente muchas las demandas de conocimientos precisos en este sentido y un déficit de personal especializado.
Es de observarse la gran necesidad de la criminología en el estudio, análisis, detección, diagnóstico y pronóstico de las conductas antisociales que se dan en diversos contextos, tanto escolares, familiares, laborales, académicos, recreativos, etc. y sus actores y efectos varían en función de la edad y el contexto, así un menor de edad que utiliza la violencia no de manera instrumental, sino activa e intencionada es un proyecto de sujeto que requiere de su debido análisis y canalización para atenuar y atender su respectiva condición.

El criminólogo en su función y conocimientos precisos, trata de manera indiscriminada restablecer y velar por las necesidades sociales en sus diversos ámbitos de interacción y convivencia, para lograr condiciones idóneas que permitan un adecuado desarrollo en todos los sentidos del ser humano y sus instituciones, bajo esquemas de legalidad y justicia, siendo un guardián y guerrero  incansable de las mismas.